Por qué la ruptura convencional es a menudo la mejor opción
A diferencia de la dimisión, la ruptura convencional te permite dejar el trabajo cobrando una indemnización y conservando íntegramente tus derechos al paro. Es una separación amistosa — ambas partes ganan. Por eso la mayoría de solicitudes prospera.
Cómo plantear el tema con tu empleador
No existe un formulario oficial para iniciar una ruptura convencional — puedes plantearlo directamente con tu responsable o con RRHH. Una carta formal no es obligatoria, pero tiene la ventaja de dejar un rastro escrito. En esta carta, simplemente expresa tu deseo de una separación amistosa y propón una reunión para discutirlo.
La reunión: donde se decide todo
Al menos una reunión es obligatoria antes de firmar el acuerdo. Puedes estar acompañado por un representante del personal o, si la empresa no tiene, por un asesor externo. Aquí negocias: el importe de la indemnización, la fecha de salida, y posiblemente ventajas adicionales.
La indemnización mínima legal: no aceptes menos
La indemnización por ruptura convencional no puede ser inferior a la indemnización legal por despido: un cuarto de mes de salario bruto por año de antigüedad para los primeros 10 años, un tercio a partir de ahí. Con 5 años de antigüedad y un salario de 2.500€ brutos, la indemnización mínima es de unos 3.125€.
El plazo de desistimiento: puedes cambiar de opinión
Una vez firmado el acuerdo, ambas partes tienen 15 días naturales para desistir sin justificación. Si desistes, envía una carta certificada en ese plazo. Después de 15 días, el acuerdo se remite a la DREETS para su homologación.